Ayer por la mañana sucedía en París una auténtica tragedia. Ayer, a las once de la mañana, tres encapuchados entraban en la redacción de la revista satírica Charlie Hebdo armados con fusiles Kaláshnikov y asesinaban fríamente a doce personas al grito de "Alá es grande": redactores, dibujantes, el director de la publicación y policía. ¿El motivo? Vengar al Profeta.
Antes de nada me gustaría aclarar que personas crueles y sanguinarias las hay en todas partes, de todas las nacionalidades, de todos los colores, de cualquiera de los dos sexos, con cualquier ideología política y por supuesto, con sus creencias religiosas.
No soy una persona creyente y lo digo abiertamente. No creo en Dios. No creo que exista un ser superior que nos creó a todos a "su imagen y semejanza". Admiro a la gente que tiene esa capacidad de creencia ciega porque supongo, de nuevo, que viven más en paz consigo mismos y que tienen unos objetivos vitales muy claros. Admiro a la gente que de verdad tienen esa pureza y sienten ese fervor. Admiro por encima de todo a las personas que creen y son razonables, a las que no imponen la religión por encima de la vida de los demás.
Lo que ocurrió ayer en París fue un ataque contra la vida, la libertad de expresión, de prensa y el humor. Un ataque muy grave que ha escandalizado, y con razón, a medio mundo. Sin embargo, no me parece sorprendente. No me malinterpreten: si hay algo que ha acabado con la vida de un sinnúmero de personas a lo largo de la historia es la religión. Ha habido guerras en nombre de Dios. Se han censurado numerosas publicaciones a lo largo de la historia mediante instrumentos religiosos. Siento decirlo, pero aunque me horrorice, un atentado como este no me sorprende en absoluto.
No me gustaría detenerme más de la cuenta en la cuestión religiosa, porque no es mi campo. Pero sí me gustaría reflexionar y comparar. Está demás decir que a todos nos produce náusea pensar en una matanza como la de ayer, pero si hay algo que también me parece nauseabundo son las declaraciones de los políticos y mucha prensa española.
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| Esta fue la portada que El Jueves se vio obligada a publicar en lugar de la original. |
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| Aquí, la famosa portada Monghola |
Nos echamos las manos a la cabeza y nos rasgamos las vestiduras porque un grupo de fundamentalistas se lía a tiros en la redacción de una revista en un acto represivo, y sin embargo en España vienen a darnos lecciones de libertad de expresión los hipócritas que secuestraron la portada de El Jueves el pasado verano con Juan Carlos y Felipe VI. No se asesinó a nadie, pero tampoco fue necesario. RBA ya estaba ahí para poner orden, y ya de paso provocar la salida de la revista de muchos de sus dibujantes más emblemáticos. ¿Nos hemos olvidado de cuando Hola quiso que se retirase el número de Mongolia que "utilizaba" su nombre y "mostraba la intimidad de la celda de la Infanta Cristina" porque "los lectores se estaban
confundiendo de publicación"? Tampoco hemos matado a nadie, pero también hemos puesto el grito en cielo - nunca mejor dicho. Y no, esto no pretende ser un chiste - cuando Mongolia, de nuevo, ha colocado en portada o han hecho referencia al que ellos llaman el Hombre del Espacio, un Cristo o la virgen de la Macarena. Incluso al sacrosanto Adolfo Suárez.
Nos quieren dar lecciones de libertad de expresión y solidaridad los mismos que aprueban la Ley de Seguridad Ciudadana, o como se conoce en la calle, "Ley Mordaza". Temo enormemente que una tragedia como la de ayer se torne en un elemento clave de la agenda política de muchos, que es lo que parece que ya sucede, especialmente con el Frente Nacional de Marine Le Pen.
Ustedes saquen sus propias conclusiones. Yo, mientras tanto, les dejo las mías. El humor requiere razonar para comprenderlo y que exista, la religión precisa que no se razone, solo que se crea. Como estudiante de periodismo, mi segunda conclusión es que la libertad de expresión es de un valor incalculable, que hay que cuidar, mimar y proteger ante todo. Como estudiante de periodismo, defiendo el derecho de los ciudadanos a tener una información veraz, lo más exacta y objetiva posible y a unos informadores con credibilidad. Y por último, si de verdad existe un Dios todopoderoso creador del universo, supongo y espero, que podrá aceptar un broma.



