sábado, 22 de noviembre de 2014

The choice is yours, so choose... Estoy muy musical, que voy a hacerle.

I'm not excited, but should I be? He vuelto, y antes que de costumbre. Estoy en casa así que el ordenador me supone un estrés mucho menor.

Estaba escuchando mi lista de reproducción "Favoritos" de Spotify mientras pasaba apuntes de esa maravilla del plan de estudios de Periodismo que es Sociología Política -no, no es sarcasmo. Es una maravilla de verdad- y estaba pensando en muchas cosas. Cosas importantes, cosas banales, de todo un poco y según la canción. 

Y así, divagando... ¿Nunca les ha pasado que escuchan un tipo de música distinta según estén de ánimo? A mí me pasa, y sospecho que a todos. Pero también al contrario. Mi estado de ánimo cambia según lo que escuche, y pienso mil cosas diferentes dependiendo de lo que esté sonando en ese momento. Y lo que es peor, una se vuelve adicta a esas sensaciones incluso cuando a veces ni son reales, solo inducidas por la música. 

Levante la mano quien no se haya deprimido hasta límites insospechados escuchando a Radiohead
Y hay algo que a mí personalmente me es mucho más adictivo. Sentirme de cualquier manera y regodearme en ello por la música. Vean ustedes... La vida a veces es una mierda, pero hay momentos en los que por muy mierda que sea hasta que no se regodea una no se queda tranquila. Pueden llamarme loca si quieren, no serían los primeros
El Capitán Obvio ha vuelto.
No le juzguen, no sabe tanto
de cine como piensa...

Cambiando de tema. Anoche fui a ver "Los Juegos del Hambre: Sinsajo - Parte 1". Me gustó más o menos. No puedo jurar que sea muy fiel al libro porque sinceramente, lo tengo totalmente olvidado. No me juzguen, me leí la trilogía hace demasiado tiempo. Y ni con esas, que nunca debemos olvidar que el cine y la literatura son universos opuestos (tenga ustedes una perla de sabiduría, sabía que la necesitarían). De todos modos, no caeré en el craso error de juzgar la película desde sus supuesta fidelidad al libro. Mola, está bien, es entretenida, cumple con su función. Las actuaciones no es que sean de Oscar, pero joder (ups!), ¡tienen a Philip Seymour Hoffman! Y a Donald Sutherland, y a Julianne Moore...
No puede nadie quejarse de actorazos. Y tiene un contenido político mayor que sus antecesoras, lo cual agradezco enormemente. Pero igualmente, me supo a poco. Ya veremos con su parte final el año que viene.

Me despido por hoy, que el lunes tendré que escribir otra entrada y ¡sorpresa!, seguro que no sé qué decir. Les dejo aquella lista de reproducción que estaba escuchando, en la que hay de todo. Y cuando digo todo, es CASI TODO. 


Me voy, y me voy pensando en una cosa que leí en Twitter una vez sobre los estados de ánimo, la música y la droga. Ustedes saquen sus propias conclusiones.

lunes, 17 de noviembre de 2014

De las alegrías que le proporciona a una Radio 3

Hoy tenía intención de compartir un podcast del programa Ruta 61 de Radio 3 en el que se homenajeaba al fantástico guitarrista de blues Johnny Winter a los pocos días de fallecer en Suiza a los setenta años. Estaba intentando ponerme a ello, pero el maravilloso ordenador (perciban ustedes el tono) en el que estaba en clase me estaba desesperando cuanto menos.

Johnny Winter, aunque ya lo habrían supuesto ustedes solos
Nunca había sido especialmente aficionada al blues, pero oh, destino... El caso es que un buen amigo me recomendó un día Ruta 61, especialmente los dos podcast dedicados a Johnny Winter -aunque yo soy más de directos, y por eso quedé prendida total e irremediablemente del titulado "Johnny Winter en directo"- y claro... Aquello fue amor a primera escucha. 

Pues eso, que veía yo a escribirles un poquillo sobre Johnny Winter y a dejarles aquel podcast, cuando la sorpresa ha llamado a mi puerta... Después de meses sin actualizar ahí estaban esperando: todos los programas que faltaban desde el día uno de septiembre hasta hoy. Pequeñas alegrías que te da la vida (o quizá es que a mí se me hace feliz con muy poco). Como sigo en clase, intentando no ponerme a gritar cada vez que el ordenador se bloquea, espero a llegar pronto a casa para ponerme a escucharlos todos.

Es un descubrimiento reciente, pero cada vez tengo el blues un poco más metido bajo la piel y estoy empezando a devorar cada "novedad" que se me cruza en el camino. Hasta he empezado a comprar recopilatorios como si fuese una loca y me sobrase el dinero.

En fin, que yo quería compartir un podcast muy interesante y al final se me olvida. Dónde tendré yo la cabeza... Ahí va, Johnny Winter en directo. Ruta 61, Radio 3. Disfruten.



martes, 11 de noviembre de 2014

Me gustas cuando callas porque estás como ausente... Solo que yo no callo nunca.

Ahora mismo estoy en clase. Me dicen que tengo que publicar otra entrada más en el blog, y no tengo ni la menor idea sobre qué ponerme a escribir.

Lo cierto es que me puede el cansancio, porque llevo desde la mañana encerrada literalmente en la facultad entre ir a clase y ponerme con el programa de radio -Desinformados, se puede escuchar en ivoox. Y esto no es publicidad, que va-. Hoy nos ha quedado bastante bien, todo hay que decirlo (esto tampoco es publi). Tiene su gracia. El otro día publicaba aquí una canción de Sabina y no quiero adelantar acontecimientos, porque el programa aún no se ha emitido, pero...

Bueno, que me decían que escribiese una entrada hoy y aquí estoy, divagando y no es cuestión de aburrir al respetable con las cosas que no me han pasado hoy.

Eso es todo. Por ahora. Prometo que esto no pretende ser una amenaza...

domingo, 9 de noviembre de 2014

¿Por dónde empezamos...?

¿Por dónde empezamos? Esa es la pregunta que me hago aquí y ahora, escribiendo estas líneas. Debo ser sincera: no tengo ni la menor idea. 

Quizá debiera empezar por donde se suele empezar: por el principio. Yo tenía un blog. Sí, tenía. Pero como si nunca hubiese existido. Tuvo tres entradas y fuimos felices mientras duró, pero así es la vida. En fin, que ahí estaba mi blog, muerto de risa, esperando una mínima oportunidad de que ocurriese algo (fíjense ustedes en que hablo de algo, así, a secas. Ni siquiera de algo lo más mínimamente interesante) para que yo volviese a él y escribiese profusamente. Debo decir, con todo el pesar de mi corazón y a pesar de la efímera ilusión que había puesto en él, que lo abandoné -como diría Sabina- como se abandonan los zapatos viejos.
Y heme aquí ahora, recogiendo los zapatos viejos, limpiándolos y poniendo cordones nuevos (trencillas, que dicen en mi pueblo) para darle un nuevo uso.
Debo volver a ser sincera: he vuelto -entra música épica-, pero he vuelto porque este blog es una práctica para una de mis asignaturas obligatorias de la maravillosa carrera que estoy estudiando -sale música épica y entra el game over de Mario Bros-.

Bromas aparte, como futura periodista me parece más que interesante tener un blog. Pero no se llamen ustedes a engaño: yo no he venido aquí a informar. Lo que me devuelve a mi primera pregunta, ¿por dónde empiezo? Cuando me preguntaron en clase de qué haría mi blog respondí automáticamente y henchida de orgullo: CINE. Sí señores. Jamás he estudiado nada que tenga que ver con el cine y no tengo conocimientos técnicos como para dar argumentos de peso si me gusta o no una película, pero me encanta y, ¿por qué no? La cuestión es que también me gusta leer, y no por ello voy a ponerme a escribir reseñas de libros a diestro y siniestro como si poseyera la verdad absoluta sobre la literatura. Y la música, también me gusta la música, pero no por ello voy a incordiar al respetable con mis opiniones como si poseyera la verdad absoluta sobre lo que es o no música (créanme, en privado lo hago con cierta frecuencia, pero ya me siento lo bastante pedante en casa como para trasladarlo también a la red). 

Mientras escribo continúo pensando y he llegado a una conclusión: la vida, por muy mierda que pueda ser a veces (también en ocasiones puedo utilizar un lenguaje soez, ustedes deténganme cuando lo consideren oportuno) puede ser igual de interesante que una buena película, un buen libro o una buena canción. Explotemos eso. ¿O es que hay algo mejor que el inexorable transcurrir de los días?



PD.: En honor a Sabina, y por qué no, a mí misma, ahí va 19 días y 500 noches. Yo espero ser más constante esta vez y no olvidarme de mi pequeña criatura tan pronto como Joaquin lo hizo con María.