lunes, 29 de diciembre de 2014

"Tenemos empleos que odiamos para comprar mierda que no necesitamos". Viva el espíritu navideño.

Ya está aquí la Navidad amigos. La Navidad... Esa época del año destinada a pasarla con los amigos, la familia y a cenas insoportables rodeados de personas que vemos un par de veces o tres a lo largo de doce meses y que fingen interesarse por cómo te va la vida, aunque es algo que no se molestan en pensar en los 363 días del año restantes (esto último es mutuo).

Son días destinados a comer roscón, bombones, polvorones, turrón y las odiadas pasas y peladillas. Por no hablar de los atracones de cordero y cochinillo, los mariscos varios y el repetir todo este proceso de comida sana durante toda la Navidad.
Horribles peladillas. Las pasas son peor.
Maravilloso, ¿verdad? A todos nos encanta la Navidad, nos encanta reunirnos con la familia todo el tiempo, nos encanta brindar en fin de año y el topicazo de que alguien de la mesa casi se ahogue cuando está engullendo uvas. Nos encanta contagiarnos del entusiasmo y la felicidad por la llegada de Papá Noel o los Reyes Magos. 

La pregunta es... ¿Es todo esto necesario? La Navidad no es más que otro producto que alguna mente brillante se inventó aprovechando el calendario religioso. Nada más. ¿Quién dijo que en esta fechas te tienes que reunir obligatoriamente con la familia, agradecer que vives un año más y ser inmensamente feliz? ¿Quién dijo que tienes que dejarte el sueldo del mes (quien pueda permitírselo) en comprar ingentes cantidades de comida y bebida que inevitablemente, y año tras año, sobran? Y por último, ¿quién se atrevió a decir que para estar en paz y armonía había que devanarse los sesos buscando buenos y maravillosos regalos para la familia?

Seamos sinceros: nadie quiere que le regalen cosas que necesita, todos queremos cosas que queramos. Valga la redundancia. Probablemente, las cosas que necesitamos tampoco las necesitamos de verdad. Y claro, a todos nos gusta regalar cosas que gustan, pero realmente no tenemos por qué hacerlo.

La Navidad es un producto más que el sistema nos ofrece en bandeja para consumir como locos. Igual que San Valentín, día del padre, de la madre y un largo etcétera. Por no hablar del famoso Black Friday. Incluso la lotería de Navidad que todos nos lanzamos a comprar en cantidades que asustan, desde fechas que realmente dan miedo (¿qué psicópata tuvo la idea de que podías comprar lotería de Navidad en pleno verano?) gastando - y malgastando - dinero en un sorteo que probablemente no te toque jamás, es una muestra más de la maquinaria capitalista que nos rodea. Solamente hay un agraciado el día 22 de diciembre, y es Hacienda (y Carlos Fabra, que fue muy afortunado en su día).

En definitiva, y como Chuck Palahniuk ponía en boca de su personaje de "El club de la lucha" Tyler Durden: "tenemos empleos que odiamos para comprar mierda que no necesitamos". Admiro a esos valientes que no sonríen ante las dichosas fiestas y dicen: "me quedo en casa tan a gusto, cenando lo que sea y tomando las uvas con Antonio nosotros dos solos"

Desde aquí, les deseo a todos que el próximo año les traiga felicidad genuina, que compren menos en Starbucks (ejemmiraquienhablaejem) y que Apple no se enriquezca tanto a su costa. Les deseo que hagan lo que quieran de verdad.

 "Si estás leyendo esto, el aviso va dirigido a ti. Cada palabra que leas de esta letra pequeña inútil, es un segundo menos de vida para ti. ¿No tienes otras cosas que hacer? ¿Tu vida está tan vacía que no se te ocurre otra forma de pasar estos momentos? ¿O te impresiona tanto la autoridad que concedes crédito y respeto a todos los que dicen ostentarla? ¿Lees todo lo que te dicen que leas? ¿Piensas todo lo que te dicen que pienses? ¿Compras todo lo que te dicen que necesistas? Sal de tu casa, busca a alguien del sexo opuesto. Basta ya de tantas compras y masturbaciones. Deja tu trabajo. Empieza a luchar. Demuestra que estas vivo. Si no reivindicas tu humanidad te convertirás en una estadística. Estás avisado...".
No se lo digo yo, se lo dice Tyler Durden.


PD.: y para alimentar su espíritu navideño, porque yo ya tengo a los niños del barrio lanzando petardos día tras día, les dejo una bonita lista de reproducción con los clásicos villancicos para que disfruten de las fiestas en familia, comiendo como cerdos y esperando vanamente que toque la lotería del Niño, que reparte más. Feliz Navidad.





lunes, 1 de diciembre de 2014

Europa... ¿Pero qué has hecho?

Pocos meses después de que Olivier Guez escribiese su artículo en The New York Times, el periodista y cómico Dani Mateo (El Intermedio, La Sexta) escribía en su cuenta de Twitter: "'Europa... ¿Pero qué has hecho?' Con Marianico 'el corto', Lina Merkel y Silvio Berlusconi en el papel de galán maduro. Reirás hasta LLORAR". Si bien el comentario del cómico estaba hecho en clave de humor, no puedo evitar darle la razón. Vivimos una situación en Europa en la que efectivamente, reiremos hasta llorar. 

Escribo estas líneas desde el casi más absoluto desconocimiento de cómo se pueden arreglar los desastres por los que todos pasamos actualmente como europeos que somos. Pero sí tengo claro que Europa me parece de chiste. La unión y el consenso a los que parecíamos caminar todos juntos con la formación de una Comunidad Europea, con una moneda común, se han perdido. Cada país busca su propio bienestar, mantenerse a flote, aunque sea a costa de la supervivencia de los demás. La cooperación, la ayuda internacional parecen brillar por su ausencia, y en su lugar, la desunión y el interés cobran fuerza. Todos parecen desconfiar de su vecino, tanto los que no comparten nacionalidad, como en el caso de España, los que sí la comparten. Nos regimos, indudablemente, por la ley del más fuerte.  

Los políticos se empeñan en hacernos ver a los diferentes países miembros de la Unión como individuos víctimas de la maldad de "Europa". Y ese es uno de sus grandes fallos. Europa no nos hace ningún mal. Es la desunión y la desconfianza, el afán de imponer unas reglas a los que apenas tenemos voz que nos ahogan, mientras los que sí la tienen continúan viviendo a cuerpo de rey. Es la corrupción y la enorme falta de solidaridad lo que nos hace daño como miembros de una comunidad, de una sociedad, de un continente. ¿Cómo vamos a confiar los ciudadanos en nuestros dirigentes si no predican con el ejemplo? Como española, siento que el Presidente y su gabinete de gobierno me exigen austeridad, que "me apriete el cinturón". Siento que ponen en marcha medidas que únicamente van a dificultar el crecimiento. Siento que llegará un punto en el que no solo tendré que marcharme de mi país si quiero trabajar, si no que además tendré más obstáculos para acabar de estudiar una carrera. Y siento que mientras yo comparto todas estas inquietudes con un porcentaje bastante alto de mis conciudadanos, mi Presidente y su gabinete son acusados de verse envueltos en una trama de corrupción que incluye recibir sobres con grandes cantidades de dinero dentro.  

Y sin embargo, ante esta situación, el resto de países europeos tampoco parecen la solución. No solo por sus problemas de índole similar, como ha sido el caso de Italia en los últimos años, si no porque parecemos no tener una conciencia europea. Cada vez existen más trabas para pasar las fronteras, especialmente las británicas si uno tiene la intención de quedarse aunque sea por un corto espacio de tiempo. Es triste pensar que Europa, antaño un continente moderno y cosmopolita, se haya convertido en este viejo huraño que rechaza prestar ayuda a los que lo necesitan. Es triste que Europa ya no sea un hogar para los europeos y que en caso de necesidad uno se vea obligado a dejar su hogar para marcharse a un lugar extraño, quizá el primero en el que le acojan cualesquiera que sean las condiciones. 

Como escribía anteriormente, no sé cual es la solución a esta situación, pero creo que el camino que seguimos no es el correcto. De hecho, podría asegurar que la dirección en la que vamos es, a todas luces, la opuesta a una recuperación tanto económica como de espíritu. Olivier Guez decía en su artículo que el factor unificador de la Europa de 1945 fue el pavor. A día de hoy pienso que nosotros, ciudadanos europeos de 2013, debemos devolverle el alma a Europa, un alma basada en su riqueza de culturas y costumbres, de ciencia, de progreso, de fronteras mucho más flexibles. Quizá la respuesta a la crisis que vivimos esté en este aspecto, en recuperar el espíritu europeo que hemos olvidado. 

Pensar Europa

La semana pasada me aconsejaron respecto al blog, y me dijeron que me aprovechase del nombre y le diese un tono más periodístico. Pues a ello voy.

El curso pasado tenía una asignatura muy interesante, y era Políticas de Información y Comunicación en la Unión Europea. La primera semana la profesora nos encargó escribir un ensayo a partir de dos textos -también muy interesantes- y los mejores se leerían en clase. Lo cierto es que no estaba muy segura de cómo me había quedado, pero me sorprendió cuando mi nombre estaba en la lista para leer mi escrito delante de todos (puede que esto suene a que estoy alardeando, pero si quieren ustedes verme sufrir súbanme a un estrado a hablar en público).

Ahí va, lo titulé "Europa... ¿Pero qué has hecho?", porque como ya decía la semana pasada, soy un horror titulando. Espero lo disfruten, y si tienen algo que sugerir, comentar o lanzarme tomates, son ustedes bienvenidos en la sección de comentarios. 

PD.: Iba a escribirlo en esta entrada, pero queda tan largo y tan mal que mejor lo subo en otra. Sirva esta de presentación y para anunciar que en el futuro escribiré cosas en serio. He dicho.


sábado, 22 de noviembre de 2014

The choice is yours, so choose... Estoy muy musical, que voy a hacerle.

I'm not excited, but should I be? He vuelto, y antes que de costumbre. Estoy en casa así que el ordenador me supone un estrés mucho menor.

Estaba escuchando mi lista de reproducción "Favoritos" de Spotify mientras pasaba apuntes de esa maravilla del plan de estudios de Periodismo que es Sociología Política -no, no es sarcasmo. Es una maravilla de verdad- y estaba pensando en muchas cosas. Cosas importantes, cosas banales, de todo un poco y según la canción. 

Y así, divagando... ¿Nunca les ha pasado que escuchan un tipo de música distinta según estén de ánimo? A mí me pasa, y sospecho que a todos. Pero también al contrario. Mi estado de ánimo cambia según lo que escuche, y pienso mil cosas diferentes dependiendo de lo que esté sonando en ese momento. Y lo que es peor, una se vuelve adicta a esas sensaciones incluso cuando a veces ni son reales, solo inducidas por la música. 

Levante la mano quien no se haya deprimido hasta límites insospechados escuchando a Radiohead
Y hay algo que a mí personalmente me es mucho más adictivo. Sentirme de cualquier manera y regodearme en ello por la música. Vean ustedes... La vida a veces es una mierda, pero hay momentos en los que por muy mierda que sea hasta que no se regodea una no se queda tranquila. Pueden llamarme loca si quieren, no serían los primeros
El Capitán Obvio ha vuelto.
No le juzguen, no sabe tanto
de cine como piensa...

Cambiando de tema. Anoche fui a ver "Los Juegos del Hambre: Sinsajo - Parte 1". Me gustó más o menos. No puedo jurar que sea muy fiel al libro porque sinceramente, lo tengo totalmente olvidado. No me juzguen, me leí la trilogía hace demasiado tiempo. Y ni con esas, que nunca debemos olvidar que el cine y la literatura son universos opuestos (tenga ustedes una perla de sabiduría, sabía que la necesitarían). De todos modos, no caeré en el craso error de juzgar la película desde sus supuesta fidelidad al libro. Mola, está bien, es entretenida, cumple con su función. Las actuaciones no es que sean de Oscar, pero joder (ups!), ¡tienen a Philip Seymour Hoffman! Y a Donald Sutherland, y a Julianne Moore...
No puede nadie quejarse de actorazos. Y tiene un contenido político mayor que sus antecesoras, lo cual agradezco enormemente. Pero igualmente, me supo a poco. Ya veremos con su parte final el año que viene.

Me despido por hoy, que el lunes tendré que escribir otra entrada y ¡sorpresa!, seguro que no sé qué decir. Les dejo aquella lista de reproducción que estaba escuchando, en la que hay de todo. Y cuando digo todo, es CASI TODO. 


Me voy, y me voy pensando en una cosa que leí en Twitter una vez sobre los estados de ánimo, la música y la droga. Ustedes saquen sus propias conclusiones.

lunes, 17 de noviembre de 2014

De las alegrías que le proporciona a una Radio 3

Hoy tenía intención de compartir un podcast del programa Ruta 61 de Radio 3 en el que se homenajeaba al fantástico guitarrista de blues Johnny Winter a los pocos días de fallecer en Suiza a los setenta años. Estaba intentando ponerme a ello, pero el maravilloso ordenador (perciban ustedes el tono) en el que estaba en clase me estaba desesperando cuanto menos.

Johnny Winter, aunque ya lo habrían supuesto ustedes solos
Nunca había sido especialmente aficionada al blues, pero oh, destino... El caso es que un buen amigo me recomendó un día Ruta 61, especialmente los dos podcast dedicados a Johnny Winter -aunque yo soy más de directos, y por eso quedé prendida total e irremediablemente del titulado "Johnny Winter en directo"- y claro... Aquello fue amor a primera escucha. 

Pues eso, que veía yo a escribirles un poquillo sobre Johnny Winter y a dejarles aquel podcast, cuando la sorpresa ha llamado a mi puerta... Después de meses sin actualizar ahí estaban esperando: todos los programas que faltaban desde el día uno de septiembre hasta hoy. Pequeñas alegrías que te da la vida (o quizá es que a mí se me hace feliz con muy poco). Como sigo en clase, intentando no ponerme a gritar cada vez que el ordenador se bloquea, espero a llegar pronto a casa para ponerme a escucharlos todos.

Es un descubrimiento reciente, pero cada vez tengo el blues un poco más metido bajo la piel y estoy empezando a devorar cada "novedad" que se me cruza en el camino. Hasta he empezado a comprar recopilatorios como si fuese una loca y me sobrase el dinero.

En fin, que yo quería compartir un podcast muy interesante y al final se me olvida. Dónde tendré yo la cabeza... Ahí va, Johnny Winter en directo. Ruta 61, Radio 3. Disfruten.



martes, 11 de noviembre de 2014

Me gustas cuando callas porque estás como ausente... Solo que yo no callo nunca.

Ahora mismo estoy en clase. Me dicen que tengo que publicar otra entrada más en el blog, y no tengo ni la menor idea sobre qué ponerme a escribir.

Lo cierto es que me puede el cansancio, porque llevo desde la mañana encerrada literalmente en la facultad entre ir a clase y ponerme con el programa de radio -Desinformados, se puede escuchar en ivoox. Y esto no es publicidad, que va-. Hoy nos ha quedado bastante bien, todo hay que decirlo (esto tampoco es publi). Tiene su gracia. El otro día publicaba aquí una canción de Sabina y no quiero adelantar acontecimientos, porque el programa aún no se ha emitido, pero...

Bueno, que me decían que escribiese una entrada hoy y aquí estoy, divagando y no es cuestión de aburrir al respetable con las cosas que no me han pasado hoy.

Eso es todo. Por ahora. Prometo que esto no pretende ser una amenaza...

domingo, 9 de noviembre de 2014

¿Por dónde empezamos...?

¿Por dónde empezamos? Esa es la pregunta que me hago aquí y ahora, escribiendo estas líneas. Debo ser sincera: no tengo ni la menor idea. 

Quizá debiera empezar por donde se suele empezar: por el principio. Yo tenía un blog. Sí, tenía. Pero como si nunca hubiese existido. Tuvo tres entradas y fuimos felices mientras duró, pero así es la vida. En fin, que ahí estaba mi blog, muerto de risa, esperando una mínima oportunidad de que ocurriese algo (fíjense ustedes en que hablo de algo, así, a secas. Ni siquiera de algo lo más mínimamente interesante) para que yo volviese a él y escribiese profusamente. Debo decir, con todo el pesar de mi corazón y a pesar de la efímera ilusión que había puesto en él, que lo abandoné -como diría Sabina- como se abandonan los zapatos viejos.
Y heme aquí ahora, recogiendo los zapatos viejos, limpiándolos y poniendo cordones nuevos (trencillas, que dicen en mi pueblo) para darle un nuevo uso.
Debo volver a ser sincera: he vuelto -entra música épica-, pero he vuelto porque este blog es una práctica para una de mis asignaturas obligatorias de la maravillosa carrera que estoy estudiando -sale música épica y entra el game over de Mario Bros-.

Bromas aparte, como futura periodista me parece más que interesante tener un blog. Pero no se llamen ustedes a engaño: yo no he venido aquí a informar. Lo que me devuelve a mi primera pregunta, ¿por dónde empiezo? Cuando me preguntaron en clase de qué haría mi blog respondí automáticamente y henchida de orgullo: CINE. Sí señores. Jamás he estudiado nada que tenga que ver con el cine y no tengo conocimientos técnicos como para dar argumentos de peso si me gusta o no una película, pero me encanta y, ¿por qué no? La cuestión es que también me gusta leer, y no por ello voy a ponerme a escribir reseñas de libros a diestro y siniestro como si poseyera la verdad absoluta sobre la literatura. Y la música, también me gusta la música, pero no por ello voy a incordiar al respetable con mis opiniones como si poseyera la verdad absoluta sobre lo que es o no música (créanme, en privado lo hago con cierta frecuencia, pero ya me siento lo bastante pedante en casa como para trasladarlo también a la red). 

Mientras escribo continúo pensando y he llegado a una conclusión: la vida, por muy mierda que pueda ser a veces (también en ocasiones puedo utilizar un lenguaje soez, ustedes deténganme cuando lo consideren oportuno) puede ser igual de interesante que una buena película, un buen libro o una buena canción. Explotemos eso. ¿O es que hay algo mejor que el inexorable transcurrir de los días?



PD.: En honor a Sabina, y por qué no, a mí misma, ahí va 19 días y 500 noches. Yo espero ser más constante esta vez y no olvidarme de mi pequeña criatura tan pronto como Joaquin lo hizo con María.