Son días destinados a comer roscón, bombones, polvorones, turrón y las odiadas pasas y peladillas. Por no hablar de los atracones de cordero y cochinillo, los mariscos varios y el repetir todo este proceso de comida sana durante toda la Navidad.
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| Horribles peladillas. Las pasas son peor. |
La pregunta es... ¿Es todo esto necesario? La Navidad no es más que otro producto que alguna mente brillante se inventó aprovechando el calendario religioso. Nada más. ¿Quién dijo que en esta fechas te tienes que reunir obligatoriamente con la familia, agradecer que vives un año más y ser inmensamente feliz? ¿Quién dijo que tienes que dejarte el sueldo del mes (quien pueda permitírselo) en comprar ingentes cantidades de comida y bebida que inevitablemente, y año tras año, sobran? Y por último, ¿quién se atrevió a decir que para estar en paz y armonía había que devanarse los sesos buscando buenos y maravillosos regalos para la familia?
Seamos sinceros: nadie quiere que le regalen cosas que necesita, todos queremos cosas que queramos. Valga la redundancia. Probablemente, las cosas que necesitamos tampoco las necesitamos de verdad. Y claro, a todos nos gusta regalar cosas que gustan, pero realmente no tenemos por qué hacerlo.
La Navidad es un producto más que el sistema nos ofrece en bandeja para consumir como locos. Igual que San Valentín, día del padre, de la madre y un largo etcétera. Por no hablar del famoso Black Friday. Incluso la lotería de Navidad que todos nos lanzamos a comprar en cantidades que asustan, desde fechas que realmente dan miedo (¿qué psicópata tuvo la idea de que podías comprar lotería de Navidad en pleno verano?) gastando - y malgastando - dinero en un sorteo que probablemente no te toque jamás, es una muestra más de la maquinaria capitalista que nos rodea. Solamente hay un agraciado el día 22 de diciembre, y es Hacienda (y Carlos Fabra, que fue muy afortunado en su día).En definitiva, y como Chuck Palahniuk ponía en boca de su personaje de "El club de la lucha" Tyler Durden: "tenemos empleos que odiamos para comprar mierda que no necesitamos". Admiro a esos valientes que no sonríen ante las dichosas fiestas y dicen: "me quedo en casa tan a gusto, cenando lo que sea y tomando las uvas con Antonio nosotros dos solos"
Desde aquí, les deseo a todos que el próximo año les traiga felicidad genuina, que compren menos en Starbucks (ejemmiraquienhablaejem) y que Apple no se enriquezca tanto a su costa. Les deseo que hagan lo que quieran de verdad.
"Si estás leyendo esto, el aviso va dirigido a ti. Cada palabra que leas de esta letra pequeña inútil, es un segundo menos de vida para ti. ¿No tienes otras cosas que hacer? ¿Tu vida está tan vacía que no se te ocurre otra forma de pasar estos momentos? ¿O te impresiona tanto la autoridad que concedes crédito y respeto a todos los que dicen ostentarla? ¿Lees todo lo que te dicen que leas? ¿Piensas todo lo que te dicen que pienses? ¿Compras todo lo que te dicen que necesistas? Sal de tu casa, busca a alguien del sexo opuesto. Basta ya de tantas compras y masturbaciones. Deja tu trabajo. Empieza a luchar. Demuestra que estas vivo. Si no reivindicas tu humanidad te convertirás en una estadística. Estás avisado...".No se lo digo yo, se lo dice Tyler Durden.
PD.: y para alimentar su espíritu navideño, porque yo ya tengo a los niños del barrio lanzando petardos día tras día, les dejo una bonita lista de reproducción con los clásicos villancicos para que disfruten de las fiestas en familia, comiendo como cerdos y esperando vanamente que toque la lotería del Niño, que reparte más. Feliz Navidad.





